bueno, más o menos, porque aquí no lo parece mucho! Y no, no hablo de Suecia, que allí el otoño hace ya unas cuantas semanas que llegó... pero es que me he venido unos días para España, y claro, yo creo que, ya que no pude venir en verano, el tiempo ha decidido quedarse veraniego al menos hasta que yo me vaya, porque menudos calores que hace para ser octubre! Y luego dicen que no hay cambio climático...
Pues eso, como iba diciendo... el verano se acabó. Dos meses y medio atrapada en la Suecia profunda (bueno, profunda costera, pero profunda al fin y al cabo), pasando mis días metida en el laboratorio, pero eso sí, pasándomelo en grande, que han llegado a su fin.
Pero bueno, creo que en la anterior entrada ya os hablé bastante de mi trabajo en la estación y supongo que querréis oír algo diferente, para variar... Y es que como os podéis imaginar, por mucho trabajo que hubiese y por muy aislada del mundo que me encontrase, también hay tiempo para divertirse!
Y la verdad es que ya desde el principio tuve la ocasión de asistir a animadas barbacoas, fantásticas cenas a base de marisco, excursiones en barco por el archipiélago... vamos, que no me puedo quejar! Y es que no hay nada como pasar un verano en la costa sueca...
Aunque claro, no todo puede ser alegría y diversión, así que también me tocaron algunos fines de semana aburridos, en los que la poca gente que quedaba en la estación tenía que trabajar y encima diluviaba fuera, así que poca opción había a hacer nada interesante.
Pero poco a poco, los cuatro gatos que allí vivíamos empezamos a juntarnos más, a montar nuestras cenas, cocinando tartas, pizzas, crepes... montando sesiones de cine en el auditorio principal de la estación... vamos que al final estábamos allí como perico por su casa! (ufff estos dichos que me salen de vez en cuando...).
Un día las chicas decidimos tomarnos un día para nosotras y nos fuimos al spa... y la verdad es que mereció la pena. Bueno, el spa en sí no era gran cosa, pero solo el pasar un rato en la sauna con unas increíbles vistas del fiordo, luego salir a nadar en el mar, volver y sentarte en una cómoda butaca de nuevo con las maravillosas vistas y disfrutando de exóticas frutas frescas y zumo natural hace que te olvides de cualquier problema que tuvieses... incluso a pesar de que veíamos la estación todo el rato desde el spa... es que no hay quién la pierda de vista!
![]() |
| © Karen Chan |
Qué más, qué más...? Ah sí! Otro día nos animamos y nos fuimos hasta Göteborg, porque queda tan cerca y todo el mundo dice que es una cuidad tan bonita, que nada, habrá que ir! Y sí, la verdad es que es una ciudad encantadora, nos encantó pasear por sus calles y luego encontramos un coqueto café donde descansar un rato y disfrutar de una deliciosa comida. Pero no es que sea una ciudad muy grande y a eso de las 4 de la tarde ya lo habíamos visto casi todo! Así que decidimos volver, que al fin y al cabo aún nos quedaban dos horitas de viaje... una pena que ese día no estaba yo inspirada fotográficamente y no hice ni una foto... hay qué ver!
Y bueno, creo que más o menos eso fue todo, por lo demás, trabajo, trabajo y más trabajo... que después de todo era bastante entretenido y total, tampoco es que hubiese mucho más que hacer.
Han sido 10 semanas increíbles, pero todo se acaba, así que ahora de vuelta a Estocolmo!! que hombre, la verdad es que ya apetece eso de volver a la ajetreada vida en la ciudad.
Como ya he dicho, ahora estoy pasando un par de semanitas descansando en tierras sureñas, pero ya haciendo nuevos planes de futuro... y no, no os pienso contar nada ahora! Así que os dejo con la intriga hasta la próxima.











1 comentarios:
Magníficas experiencias que ayudan a vivir y trabajar con alegría.
Publicar un comentario en la entrada