Lysekil... the holidays

Bueno, hace unos días os conté como habían sido mis dos semanas de prácticas en Lysekil, pero como podeis suponer no todo fue trabajar y trabajar. Y es que, en cierta manera, esas dos semanas fueron un poco como estar de vacaciones, ya que a pesar de tener que ir a trabajar cada día, las prácticas eran entretenidas y el pueblo tan encantador, que con sólo dar un paseo por allí ayudaba a relajarse y olvidarse de todo.


Lysekil es un pequeño pueblo costero de gran tradición pesquera y que por algún extraño y desconocido motivo concentra más empresas dedicadas a la investigación del medio marino que ningún otro de la costa sueca. Quizás una de las razones es que está ubicado en el único fiordo de Suecia, del que se conoce hasta el mínimo detalle.


Durante nuestra estancia en Lysekil estuvimos alojados en una casa en unos de los campings situados a la entrada del pueblo. Y no os vayais a creer que estabamos en un bungalow cualquiera... ¡nada de eso! Estábamos en una hermosa casa, con tres habitaciones en el piso superior, dos salones abajo, baño y una inmensa cocina-comedor. ¡Si hasta había chimenea! Así que no nos podíamos quejar.

© Sarah Siu Tze Mak
Además, los alrededores del camping bien merecían un paseo, con un denso bosque y un pequeño camino que terminaba en la cima de la colina, sobre la roca, con unas magníficas vistas del fiordo. Siguiendo por otro camino, se llegaba hasta una pequeña playa con un muelle perfecto para pasar un rato pescando. Eso sí, lo único que Floriaan consiguió coger fue un bacalao, que estaba delicioso, pero una pena el enterarnos de que al parecer no está permitido cogerlos en esa zona... ups! habrá que ser más cuidadosos la próxima vez.


Sarah y yo decidimos que cada día al salir de la oficina daríamos un paseo por las diferentes partes del pueblo, aunque al final nos dimos cuenta de que el pueblo tampoco daba para tanto, así que hubo dias en los que nos ahorramos el paseo.

Descubrimos que en varias zonas hay colinas con puntos de observación en la cima, así que pudimos observar el pueblo desde todas las perspectivas posibles.


Justo en el centro de la ciudad se sitúa el puerto principal, un sitio encantador para pasear y ver las cientos de pequeñas medusas que durante esos días surcaban las aguas de Lysekil.


En el extremo más cercano al mar abierto se encuentra la reserva natural de Stånge Huvuds, con unas impresionantes formaciones de granito y varias rutas alrededor y sobre las rocas, donde, para nuestra sorpresa, había muchas pequeñas lagunas y charcas escondidas. Tras dar un paseo por la zona una de las tardes libres, decidimos que era el sitio perfecto para ir a pasar el caluroso sábado, así que para allá que nos fuimos, con la comida, unas cervezas, unas toallas, algo de lectura y listos, ¡a pasar el día al sol!


El domingo decidimos cruzar el fiordo en el ferry y dar un paseo por Fiskebäckskills. Otro pequeño pueblo de pescadores, con estrechas callejuelas y casas blancas de madera con marcos de variados y vivos colores y, junto a la orilla, una fila de casas de madera roja cada una con su propio embarcadero. Paseamos a lo largo de una playa y de nuevo trepando colina arriba para verlo todo desde otra perspectiva. Eso sí, al bajar la roca nos adentramos en el bosque, del que tuvimos que salir huyendo por culpa de unas hormigas asesinas que nos intentaban morder!


Y poco más que contar de Lysekil, un pueblecito encantador, con varios puertos situados alrededor y hermosos paseos junto al mar.

Durante esas semanas pudimos disfrutar de unas cálidas y agradables tardes, sentados en la terraza de nuestra casita y tomando unas cervezas. ¡Hasta hicimos un par de barbacoas! Lo que yo os diga, como estar de vacaciones...


En nuestro último día Fredrik y Katja, de la empresa, nos invitaron a comer en un restaurante situado en Fiskebäckskills. Así que cogimos el barco, su barco, y ¡a navegar! Allí mismo en el resturante, situado junto al agua, pudimos amarrar el barco para disfrutar de un delicioso almuerzo en un comedor totalmente rodeado de ventanales con vistas al fiordo. ¡Todo un lujo!


2 comentarios:

Mar París

Que chulo¡¡¡¡ El pueblo, los paseos, la práctica, las vacaciones¡¡¡¡

cas

Habias contado sobre tu estancia en L. pero ahora mucho mejor. Realmente tenías motivos para disfrutar y a tope siempre que puedas.

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